Insanity



8.7.14

The Gerogerigegege - The Gerogerigegege (1985)


El camino inicia en el Renacimiento que hace presencia en el siglo XVI como respuesta a la hegemonía del eclesiástico dogma encargado de sistematizar las concepciones y creaciones humanas como  productos de manufacturas divinas. El Renacimiento es expresión del clasicismo grecorromano que impulsó el resquebrajamiento de la Edad de la Fe y la institución política y educativa, Iglesia, desembocando en una serie de movimientos teóricos y artísticos que tenían por objetivo: hacer una reconstrucción del concepto "humano"; al cual se amputo su fe, y con ello, su lugar y fin en la vida. Era el desnudo del hombre.

Los primeros teóricos encargados de ejecutar colosal empresa fueron llamados: Progresistas. Para algunos de éstos, los más radicales, la humanidad tenía lenguaje propio no producto de los caprichos de un Dios, ya sea éste  belicoso, contradictorio, vengador y depravado; ya sea bondadoso y puritano. El hombre era el único dueño de su destino, y este destino se manifestaba  positivamente a través del trabajo; negativamente, por medio de la pereza. En equilibrio con este segmento progresista radical, comenzó a gestarse una emergente clase intelectual que encontraría su parámetro de identificación con una actividad estrictamente humana, la actividad científica.

Los científicos tomaron una importancia vital en la construcción del conocimiento, dieron las pautas para la reconceptualización del hombre, su vida y su medio. Éstos se realizaron por medio de una sistemática materialización del concepto “humano” y todas sus atribuciones (sentimientos, creatividad, emociones, gustos, etcétera). Ésta empresa encontró su preponderancia filosófica  en el pensamiento de los Empiristas Ingleses. La última piedra de impulso al terreno científico y sus aplicaciones técnicas sería puesta dos siglos después,  por la mano de A. Comte. Cabe señalar que la construcción comtiana -positivismo- fue financiada por una clase social que tomaría prestado el concepto Hommo Civilicé para justificar su futura emergencia en las cotas del poder; la clase burguesa. 

De esta manera, el ser humano civilizado se convierte, o idealiza ser, un organismo frio, calculador, pragmático y objetivo. El Hommo Civilice sería el nuevo paradigma vivificador de la especie humana. Las mejores sociedades (se decía entonces) eran aquellas que adoptaban los quehaceres prácticos de una sociedad civilizada, el parametrizar la vida con datos científicos, adoptar un sistema de explotación capitalista,  comer con cubiertos, adoptar sistemas políticos democráticos, reprimir los sentimientos, la lujuria, el odio y perversión. No entenderlos, no convivir con ellos sino contenerlos con el único fin de “ser más civilizados cada día”.

 Las sociedades civilizadas son esclavas del dato numérico, en ellas es indispensable racionalizar la experiencia humana bajo tres premisas básicas: ser pacífico, ordenado y obediente.  

Como efectos colaterales; se generó un obsesivo amor al materialismo y una adherencia exhaustiva –casi fanática- a la vida. Se requiere (de una forma imperativa) despreciar todo aquello que es peligroso para la autoconservación. Todo lo que expone la vida al peligro tiene que desaparecer: las arrugas en la piel, el extrañar al ser amado, la desesperanza, la tristeza. En la concepción occidentalizada de lo que es “vivir”,  la pérdida es el peor mal existente. Sintéticamente se trabajó para estimular patrones de crianza que conllevan a la masificación de gente cobarde, gente evasiva, gente que intenta escapar a toda experiencia –ya sea esta objetiva o subjetiva- que resulte desagradable.

Millones de personas tragarón la aspirina de la modernidad para olvidar que  la mujer que come con cubiertos de plata es maestra en la práctica del sexo oral, que el hombre con traje sastre costoso  puede ser depravado, mentiroso y llorar con unas cuantas libras de alcohol en su sangre. En las sociedades que permean ideológicamente su práctica cultural con el concepto civilización  lo que se estípula moralmente maligno tiene que ser escondido en el baúl de la intimidad, pues de no ser así se corre el “peligro” de ser clasificado como alguien negativo, alguien inhumano, alguien antisocial.

La masa esclava, los lisiados para pensar por ellos mismos, optaron por cumplir con la parametrización del Hommo Civilicé, muchos por miedo a quedarse solos, por temor a no ser empleados, a no ser amados por alguien o simplemente por falta de coraje e inteligencia tomaron la pastilla placebo que otorga la cultura oficial. Los insurrectos también tomaron la droga esperando encontrar consuelo en sus efectos, pero lo que hallaron fue una irresponsabilidad total con la vida misma.

 Pero los insurrectos, los rebeldes ideológicos, pertenecieron al pueblo alemán -herederos de los pueblos que hicieron pedazos al Imperio Romano en la época de las invasiones germánicas-. Ellos eran Barbaros por derecho propio y sus intelectuales clásicos y modernos nunca han querido renunciar a ello en pro de la pomposidad francesa –los franceses cortesanos son los impulsores del concepto Civilización-. La insubordinación se mostró en la pintura, en la filosofía, la pedagogía, la poesía y la música; a este gran acto de sedición intelectual se le llamó Romanticismo.  

El Romanticismo, es  el cuarto gran movimiento artístico-intelectual que se dio a la tarea de desenmascarar el mundo. Los Románticos pugnan por la expresión exacerbada de las emociones e instintos humanos –sean estos positivos o negativos-, la denuncia frontal hacia el pensamiento racional como limitante axiomática de la condición humana, un deteste explícito al Clasicismo (perfección expresiva del arte, del  hombre,  exaltación de lo bello como herencia de la época clásica Grecoromana), estableciendo como fin único de existencia: la comunión con el estado natural de la condición humana. Ludwig van Beethoven, Chopin, Schubert, Wordsworth, Nietzsche, Freud, De Lacroix, Shevchenko fueron románticos, y todos ellos grandes críticos de la sociedad “Civilizada”. 

Sin entrar en detalles, hay dos grandes familias antagónicas en lo que a sus premisas filosóficas respectan; la escuela racional (positivismo –clásico y lógico-, conductismo -metodológico y radical-, analistas positivos del lenguaje, la escuela de derecho fundada por Hans Kelsen, etc.), y la escuela irracional (romanticismo, psicoanálisis, fenomenología, hermeneútica, existencialismo, vitalismo, Teoría Crítica, etc).  

El poder político central, ya sea por demagogia o convencimiento cabal, históricamente se ha visto identificado con los ideales de la revolución francesa y con base a dicha correspondencia  se dicta la cultura oficial, la cual, aboga por la fundación, mantenimiento y reproducción de sociedades civilizadas que ideológicamente se identifiquen con la familia filosófica empírico-racionalista.

Ahora bien, por diferenciación; la escuela irracional al representar la antítesis del pensamiento racional, establece una diferencia con el Status Quo, el poder político central y sus manifestaciones, las formas oficiales de expresión artística, científica e ideológica. El irracionalismo es contrario al Hommo Civilice.


El nuestros días lejos se está de aquel brillo extraordinario con el que se aprecia las obras del XVI. Algunos han hablado de crisis sistemática de nuestros tiempos, otros de sociedades con artistas en extinción. Lo que resulta cierto es que se vive en una sociedad más inmediatista y el arte que en ella nace es igualmente inmediato. A pesar de ello posee una línea de conexión con sus antecedentes. El Underground es irracionalista por definición; en este terreno no se intenta reproducir los parámetros de una autoridad artística, las creaciones no tienen por fin la perfección, la belleza es lo natural, lo instintivo, lo grotesco, lo inaceptable, lo retador, lo violento, el sexo. 

Como consecuencia, el Underground es anticivilización, es barbarie; es belicoso, emocional, contradictorio, retador… es heredero del romanticismo. Cualquier debate que busque la descalificación del Underground al considerarlo incoherente con la moral social resulta estéril, pues se comienza por comparar dimensiones lógicas completamente distintas, lo cual genera un error de categorías. 

Gerogerigegege emerge de la línea más violenta y transgresora del ruido de la sociedad japonesa. Su creador, del cual se sabe muy poco, desapareció sin dejar rastro. No hay diarios, no hay cartas, no hay declaraciones oficiales. Después de más de 200 producciones se obscureció la historia del proyecto como se cierran los ojos del decapitado. Lo único que se sabe es que su hermano murió y él entro a una profunda depresión de la cual no se supo más nada. Algunos sostienen que se suicidó, otros que enloqueció y murió en un manicomio. 

Su música era demasiado densa, Gerogerigegege era lo subterráneo de lo subterráneo.  Aquí una producción de 1985... 


EXPENTANCY: Noise, Experimental, Obscure Sound
FELLOW: Laibach, S.P.K., P16 D IV




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